GÜIRI GÜIRI

 DE LECTURAS
Rolando Costa

Si un ángel pusiese su mano en mi pecho-o tan solo la sombra de su mano-, moriría al instante; y si estuviese muerto, volvería a vivir. De hecho, si pusiese su mano-o la sombra de su mano tan solo-sobre 100 mil o 200 mil personas, se daría el mismísimo caso sin dificultad.

Esto es algo que solo imagino, pero si así fuese, ¿qué sucedería si pusiese sobre mí, y sobre 100 mil o 200 mil personas su mano-o la sombra de su mano-con cariño? Me convertiría en algo sumamente hermoso.
Espero llegar a saberlo.

 Luz define,
mientras
el gallo que canta
en rocío diamantado
su gallardía expande.

Arde en el sol su golpe de viento, libre y sonora llamarada: y de la noche, la fina chispa lunaria en atronador relámpago transforma su golpe de viento.
Los gallos son volcanes emplumados.

Balbuceos

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