GÜIRI GÜIRI

DE GALLOS
Rolando Costa

Desde la oscuridad irrumpe histérico de imaginación el gallo; blandiendo espadas destroza el sosiego de la habitación: “¡Socorro!”, “¡Fuego!”, “¡Fuera de aquí!”, “¡Destrózalos! “, y otros alaridos tales. En arrebato el agredido corazón humano salta y espoloneado revienta.
Día a día pasea su porte, orgulloso y altanero paladín, insignia ostentosa la cresta, y en sus ojillos el atrapado relámpago; en burlona y dorada altivez, empolla alaridos y concibe estragos mayores cuando afina espolón.
-Lindo puede ser el cielo luciente de estrellas; pero la tierra está plagada de puñales y espinas, susurra.

Balbuceos

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