Salarrué - Escritos

El Vitalismo y El Arte

Carta de SALARRUE

San Salvador, 10 de Septiembre de 1929.

Señor don Alberto Masferrer.

Muy estimado amigo:

Desde el callado rincón de mi aislamiento: amado lugar de meditaciones, en el que libro la lucha constante por arraigar en el duro suelo y extraer la gota de savia con qué modelar un fruto o por lo menos una máxima flor (la flor también tiene su fruto); pienso frecuentemente en usted, en abundosa labor, en su profunda y amplia visión, en su constante bregar pensado y haciendo, planeando y organizando, que es echar tras la flor el fruto. Pienso en Ud. y quisiera encontrar el medio más adecuado a mis capacidades, de ayudarle. Cosa tremenda es tener hermosos sueños y carecer de espíritu práctico. Cosa tremenda es poder proyectar y no tener el don de organizar, poder pensar en silencio y no a voces por las calles, los caminos y los campos. Voy creyendo que estoy destinado a vivir una vida de proyectos, de esquemas, de arquetipos; yo que admiro tanto la acción y el impulso de encerrar en la materia oscura el relámpago del espíritu.

Hago cuentos, publico libros, escribo versos… Sirve ésto en algo a los otros? Me contesto que si; pero cuando se siente uno cargado de comprensión y mira como viven los otros, en el contorno, quisiera uno el dinamismo del mar en tempestad para regar ese poco de comprensión en los otros, para demoler lo inútil, lo malo, lo absurdo y construir de golpe lo bello, lo bueno, lo lógico. Ese poder está en usted, en mí no. Por lo menos hasta hoy… Se me ocurre que es más difícil ser hombre que ser dios (dios de su propio mundo). El artista es capaz de crear en sus obras personajes dinámicos, hacerlos decir cosas bellas y grandes, hacerlos hacer y deshacer, tal como Dios con los hombres, pero es incapaz de ser un personaje él mismo y de vivir una vida de acción con su alma y su cuerpo, con su lengua y con su mano. Un hombre como Ud. es capaz de llegar a dominar a los hombres tal como el autor domina sus personajes. Puede hacer Historia dejando a un lado la novela. Para _____ de mis condiciones, ello resulta una cosa_____Son tan duros!… No que yo piense en ser_______conser rayo de rueda me conformaría si ello en mi fuese posible. Me pregunto: ¿es que puede sembrarse la verdad en tierra de incomprensión? No es mejor dejar que cada cual se yerga en el mismo y ayudarle en lo posible? ¿Tendrán todos oídos para oír? Me contesto: No, pero mucho se gana con dejarles creer que comprenden.

Soy un hombre antigregario; mi naturaleza de artista me hace apartarme de todo lo que es grupo, casta, secta, partido, conciudadanía e ismos en general. Por ello y no por otra razón, me resisto a formar parte del Partido Vitalista. Comprendo la trascendencia de tal organización, pero entiendo la doctrina como tal, porque doctrina es amplitud y partido es restricción. Su doctrina es tan bella y verdadera, que está más cerca de la religión que del sistema organizado. Y otra vez me pregunto si no es con el espíritu religioso como los hombres llegarán pro fin a la comprensión.

Escribo a usted esta carta, porque quiero decirle que ayudaré al movimiento vitalista en lo que pueda, dentro de mi propio circulo de vida y entendimiento. Por de pronto, escribiendo artículos de carácter vitalista. Además sé que esta carta dará a Ud. una oportunidad para expresar su opinión y su consejo acerca de aquellos que como yo quieren sin atreverse.
Por medio de esta carta voy hacia Ud, en mi impulso inicial, porque siento la imperiosa necesidad de ir hacia Ud; mas quiero ir libremente, sin compromisos de partido, reservándome el derecho de estar al margen de todo lo que sea reglamentación, canon o condición; mi calidad de artista me da tal derecho. Cree Ud?…

SALARRUE

Contestaremos luego esta bella y sincera carta de nuestro amigo, cuya lectura atenta recomendamos.